"Perdón"

En la escuela nos enseñaron a soñar. Las tardes eran tibias, eran silenciosas.
De niño aprendí a adentrarme en ese mar del silencio. En esos interminables pasillos de cristaleras macilentas.
Con los años aprendí los consejos solícitos del amor.
Después del amor vino la pena, el desengaño y la frustración.
Me aparté de todos.
Existe un desierto, existe un sonido, un eco que resuena, que se difumina en la atmósfera de la vida.
Cuando nada me aliviaba, unas manos ajadas y envejecidas me reconfortaron. Jugaban con mis rizos, besaban mi frente.
Luego la perdí.
Tuve amigos.
Tuve amores.
Fui importante.
Lo tuve todo.
Pero igual que la olorosa y colorida flor se marchita y sus pétalos caen, se deshilachan; así me desmoroné.
Hice el mal. Pensé mal. Mentí. Robé. Maquiné.
Qué sarta de vaguedades... Luego lloré, me fui quedando solo.
Ahora el desierto me asfixia. Ahora ni las sombras me acompañan.
A veces sueño como antaño, con mares recónditos y orillas desiertas, brumosas, frías.
He amado, y por eso he sufrido.
He soñado, y por eso fui feliz un día.
He sido amigo de quienes han querido estar cerca de mí.
He sido enemigo de quienes me han rechazado.
Pero también he visto la fragilidad de la vida, he sentido las muertes más que los nacimientos.
Buen epitafio éste: el perdón.

Isa dijo
me gusta! no he leído el blog entero, pero hasta ahora me quedo con este.
22 Octubre 2005 | 01:02 PM