Ritmo de primavera, aroma caro,
vago perfume del día primero,
enmudecido llanto, reverbero
en la conciencia del recuerdo claro;
o llena plenitud, o desespero,
o palabras vacías, o el reparo
de la otra juventud, o el desamparo
del pecho adolescente (prisionero);
y sonámbulos lechos, y suspiros,
y mañanas de sol de primavera
que rara vez nos hizo algún regalo;
y mi padre (ay, mi padre) en duermevela
rogando por mi estudio, distraído
por los juegos de mi entrañable hermano.

“El Adiós”
Martes 22 de Febrero de 2005