Amante incierta, voz desconocida,
te escucho en vano, desaparecido
en la noche oriental de tus abrazos
y no te nombro porque temo hablarte
y no encontrar en tus labios respuesta,
y no adorarte en el silencio íntimo
cuando tu mano acaricia mi sexo –
te pido calma y mi pecho palpita
acelerado mientras tu excitada
respiración resolla en mis rodillas
y no oigo más que el deseo latente
de aquella vocecita tras tus senos,
y todo en mí rebosa jubiloso
hablando en vano el idioma del cuerpo...

“Pompeya”
Sin fecha