"X"

El límite impreciso de una tumba
inabarcable para el ojo humano
hace que se sucedan en nuestra alma
horrores de otro tiempo al recordarlo –
pero escuchar el eco de la noche
y el caminar ingrávido del Ángel
te asusta. Nos asusta – el golpe ronco
que arrastra su presencia por pasillos
interminables – por oscuras salas
desconocidas para la memoria
– la nostalgia – no tiemblas? – y persigues
su nombre tras cada triste tictac
de ese reloj que teme que se agoten
los segundos sin lograr su Victoria.
“Soneto escrito en Azuqueca, a seis
del mes de octubre en casa de Santiago
– sobre ese poema de Diego Acosta
que dice que “siente condenado
su corazón y no ve donde llega
el límite de su tumba – y ve ángeles
con alas destrozadas y caídos”
– así es su alma, también es su dolor”
A D.D.A.
Azuqueca de Henares
Sábado 6 de Octubre de 2001
